10.19.2006

Los Días Pasan

... Y la situación no se compone, empeora, y la gente tragando pinole. No sólo a nivel nacional, donde los senadores, magistrados y los políticos con rating desconocen la problemática social y política del país, por que no está especificada con todas sus letras en la constitución el tipo de conflictos que se están presentando, y por contenerlo hasta que los botines políticos (más no los de marca fox, que ya están siendo despreciados hasta por sus homólogos del AN) se vuelvan lo suficiente jugosos como para que les valga la pena hacer algo. Pareciera que en la Universidad, estudiosos del "Universum" estamos encasillados en la misma jodida situación. Consejos Académicos llenos de dimes y diretes y con unas cuantas soluciones - que si las hay, pero ah! cómo tardan en llegar a ellas - Consejos Universitarios ausentes del conocimiento popular, y qué decir de las elecciones sindicales en el SUPAUAQ dónde, risiblemente, la única planilla inscrita fue exactamente la misma a la que tant@s docentes le tiraron caca por hacer acuerdos en lo oscurito con el rector para comenzar con las "reformas estructurales" necesarias para solventar las de(d)udas con el seguro social, aún a costa del contrato colectivo y las garantías de l@s trabajador@s en lo referente a cesantías, jubilaciones y otros. Y unos cuantos verborréicos apasionados del ideal del cambio seguimos escribiendo y tratando de, sino cambiar las cosas en un inmediato, al menos hacer de la situación algo dicho, algo simbolizado, algo puesto en palabra que consiga, esperemos que más temprano que tarde, un cambio. Pequeño, no de estructuras tal vez, pero al menos de percepciones y, por ende, de actitudes hacia, sobre, por y para la universidad, y en específico nuestra Facultad. Esperemos que ustedes, quienes aún leen de vez en vez, se sumen a este pequeño combate contra la indiferencia y la desinformación, que propaguen la voz, y que nos apoyemos para hacer de esta universidad algo diferente a lo instituido por los intereses personales y mercantilistas de los que ahora permitimos que nos gobiernen.