El cantarito
Tanto va el cántaro al agua…
Opiniones a contracorriente y bajo ataque de una lengua imberbe[i]
No sé si es casualidad o coincidencia (prefiero que haya sido eso, y no algo propositivo), pero este fin de semana dos carros se me cerraron al grado de casi hacerme chocar en mi moto “Marley” (que todavía no es mía, pues aún no la acabo de pagar). Se me cerraron en la noche, sin tráfico ni motivo aparente, y uno de ellos se detuvo unos metros más adelante para ver que me había pasado, arrancándose después a gran velocidad. He recibido increpaciones y empujones por parte de algunas personas, (en fiestas, donde el alcohol estaba presente y siendo a él a quien se le puede culpar) por mis posturas políticas y comentarios ante la situación de la Facultad de Psicología.
Mis correos de “La sincronizada” y “el perrito llamado resistol” me han hecho ganarme varios correos con despectivos apodos (porro, grillo y chismoso, entre los más livianos, pasando incluso por alusiones al fascismo), así como ataques incluso a mi práctica profesional y social. El cantarito terminó por romperse. En estas épocas en las que trabajar de manera autónoma es de las pocas opciones que tiene el psicólogo con una formación profesional coherente con la necesidad social, alejados de la charlatanería, la mentira, las ciencias ocultas y lo mágico y místico de algunos corrientes psicológicas e, incluso tabúes sociales y prácticas adivinatorias, me hacen pensar en que, como dicen los acérrimos críticos, mi lugar ya no es la escuela ni los procesos sociales y democráticos que se viven ahí, desde mi condición de egresado, debo de cuidar mi integridad, no sólo la física, sino también la profesional.
El hacer circular la información, brindar mis puntos de vista, apoyo y solidaridad a quien lo ha pedido, han sido mi más grande desventaja (y mayor placer, en muchas ocasiones) en los movimientos en los que he participado. Sin embargo, hoy, a mis 28 años, dudo de estar en lo correcto al hacerlo. He escrito dos pequeñas reflexiones que much@s de ustedes leyeron y re-enviaron, espero para su análisis, y no para el adoctrinamiento (como algunos piensan que están siendo usados); además, hice el reenvío de una petición realizada por una Consejera Académica, donde se incluía una grabación de origen anónimo (OJO: el origen es el anónimo, es decir, no se sabe quién la grabó ni quien la mandó, lo que si se sabe es quienes son los actores principales y el discurso que propaga). Me sentí, lamentablemente, como cronista o periodista de una Facultad que ya no es mía. ¿O lo sigue siendo?
Contesté una de estas misivas tras una reflexión (después de sacudirme el miedo) en el que decía que me importa mi Facultad, pues es mi alma mater, mi casa de estudios, aquella que ostenta su emblema en mi título que me permite ejercer esto de la psicología, y pase lo que pase en esa casa de estudios, indudablemente, se verá reflejado en mi título. Cuando la UNAM se fue a huelga durante un período laaaargo, lamentablemente en muchas empresas dejaron de contratar gente egresada de esa casa de estudios, basándose no en sus capacidades personales, sino en el “linaje” académico que tenían. Entonces sí, me corresponde luchar por la mejora de esta, mi casa hogar, a la que espero un día regresar para hacer estudios de posgrado.
Hoy dejo de mandar FWD’s y cadenas de información a los correos pues, estos, aunque públicos, son privados. Dejaré de llenar sus Bandejas de entradas con la información que creo pertinente que conozcan como colegas, esperando la conozcan por propia cuenta. Sin embargo, me queda resonando una frase que dice más o menos:
“Cuando los nazis vinieron por los comunistas me quedé callado; yo no era comunista.
Cuando encerraron a los socialdemócratas permanecí en silencio; yo no era socialdemócrata.
Cuando llegaron por los sindicalistas no dije nada; yo no era sindicalista.
Cuando vinieron por los judíos No pronuncié palabra; yo no era judío.
Cuando vinieron por mí no quedaba nadie para decir algo.”[ii]
Quedan muchas cosas por decir y, afortunadamente, mucha gente a la cual decirla. Pero decírsela a la gente que no quiere oírla, es lo mismo que gritar a un sordo: pueden ver el movimiento, tal vez hasta los ademanes, incluso leer los labios, pero no entienden la complejidad de lo que se está diciendo; hasta que les hablamos en su misma lengua. Es por esto que me retiro al espacio de http://lauaqmaya.blogspot.com, un sitio creado hace dos años para tratar de homologar ciertos símbolos y referentes, como lo son la crítica, la reflexión, pero sobre todo la propuesta.
Ofrezco una disculpa a aquellas personas que he importunado de manera ignorante y ciega con mis correos que alejados de sus intereses (a mi me molestan de sobremanera las Cadenas de mails con música tierna y mensajes rosas que se basan más en lo actitudinal que en lo caracterológico) y una oportunidad e invitación a quienes les interese seguir compartiendo el tema (no únicamente de la Facultad, sino de la sociedad en su conjunto, de la cual la Facultad es sólo un botón) de ponernos en contacto. Hagámoslo por los medios que cité en correos anteriores, o vía la UAQamaya, o en persona, si así lo permiten.
No nos fragmentemos, no nos alienemeos. No permitamos que el hecho de no ser “expertos” (desde el punto de vista positivista) en determinados temas nos enmudezca y evite que generemos y expresemos opiniones. Si para buscar el cambio se necesitaran sólo expertos, jamás hubieran avanzado las ciencias que se basan en el método experimental (alguien experto no experimenta... sabe. Pero ¿cómo llegó ahí sino mediante la experimentación?).
Espero haya personas (de cualquier corriente ideológico, postura teórico, enfoque metodológico, diversidad cultural, étnica, económica, etc.) que nos puedan acompañar en la creación de espacios de expresión, de difusión y de búsqueda de espacios para construir el conocimiento colectivo.
Bienvenid@s
[i] Lic. En Psicología Clínica Fernando José Nieto Reynaldos. Escribo estas líneas como particular, sin ninguna adscripción ni cargo en la Facultad de Psicología. Contacto: http://lauaqamaya.blogspot.com,
[ii] Martin Niemöller. Para mayor información y reflexión, les recomiendo un artículo en la jornada: http://www.jornada.unam.mx/2006/10/19/052o1soc.php

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