9.08.2008

Ejemplificando...

En una franco ejemplo de madurez política, reflexión y crítica propositiva, más de 200 estudiantes de la Facultad de Psicología votaron por hacer el referéndum del Lic. Jorge Lara, pero mediante el voto ponderado. Es decir, ell@s sugieren y piden que se hagan tres urnas, una para administrativos, otra para cuerpo docente, y otra para el estudiantado, de manera que cada urna sea equivalente en porcentajes, y sea más difícil permitir cualquier tipo de acarreos o manipulación al grueso de la población de la Facultad. Más allá de las acusaciones, de los escándalos y de cualquier tipo de influencia externo acaecido (incluyendo las opiniones de egresados y titulados, como quien escribe estas lineas) , la decisión se tomó entre las personas que verdaderamente contaban con la disponibilidad y disposición para participar en este proceso democrático, en el que, más allá de los resultados que arrojen las urnas, se exige que los funcionarios cumplan con las funciones para las cuales estan encomendados y con los compromisos que contrajeron en la campaña. Si el ahora Director queda o no en el poder (demostrado ya que, más allá del nombre, lo que importa son las funciones que debe cumplir quién esté en el cargo) , lo que se exige es que las personas que representan a las Instituciones deben de cumplir - o si no cuello, como diría el chinito. Lo más importante ya pasó. La Facultad de Psicología de la UAQ ha resuelto de manera colectiva sus desavenencias principales. Insisto: los resultados son lo de menos. Se ha dado muestra de que el miedo a denunciar actos ilícitos, falta de responsabilidad o ética, pueden ser superados cuando las redes sociales acompañan en el proceso. Se ha dado muestra de que los estudiantes saben y pueden (y quieren) organizarse sin influencias de los docentes -que a ratos los tratan peor que niños que se les van de las manos al crece-. Vaya, como que se han dado cuenta de que son mayores de edad los que están entre sus filas. Compañer@s estudiantes, nuevamente la vida crítica ha retomado su cauce dentro de la misma institución. Nuevamente la realidad no está fuera de esas paredes blanquiazules de la universidad, sino ahí mismo, en el día a día. Que bien. Ojalá y los docentes tengan también la humildad para apredner (o mejor dicho, recordar) a partir de ello. Los anónimos y cartas amenzantes cambiaron en dos años a cartas de propuesta, siempre firmadas por quienes las emitieron. Así nos llegaron cartas de egresad@s, de gente titulada, e incluso de estudiantes de áreas de especialidad y básicas. Las personas se atrevieron a dar la cara de manera individual, sin tener que refugiarse en la sombra de la masa anónima. Ojalá esto se propague a cada uno de los momentos coyunturales de la historia social y política no sólo de la educación, sino también del país en general. Más allá de la izquierda o la derecha (como algunas partes han querido reducir), esta es una discusión por la coherencia o la incoherencia, por la responsabilidad o la falta de esta, por las ideas más allá de la simpatía, y por la búsqueda de los derechos fundamentales. Y pues, creo yo, no está de más recordar que en términos institucionales , en lo que a la transferencia se refiere, el objeto que reemplaza al Ideal del Yo es la organización y la ideología de la organización. Afortunadamente, la ideología de la Facultad es transformar, y no quedarse en la interpretación (de "para qué o por qué" se quiere transformar). Enhorabuena, compañer@s.